«No hace falta quemar libros para destruir la cultura. Sólo basta con que la gente no lea más…”
Es una de las novelas más inquietantes y vigentes en cuanto a una amenaza latente a la cultura, y a la vez muy adecuada a nuestra época. Su autor advierte, a través de una historia distópica, sobre los enemigos de los libros y la lectura, acerca de cómo sería una sociedad en la que se prohibiera leer, a la vez que reivindica el amor y la importancia de la literatura. Fue publicada en 1953 y alcanzó la popularidad global con el estreno de su adaptación al cine en 1966 bajo la dirección del célebre François Truffaut. Es la historia de una pesadilla -el título corresponde a la temperatura a la que arde el papel- pues narra la persecución que sufren las personas que leen: sus viviendas son asaltadas por bomberos cuya misión es quemar los libros, porque la lectura propicia la infelicidad ya que genera angustia por ayudar a pensar, imaginar, despertar la curiosidad, generar preguntas e impartir conocimiento y entretenimiento a la vez; es decir, ayudar a ser críticos y tener argumentos para no ser manipulados.
El objetivo
El ambiente que reinaba en los Estados Unidos a comienzos de la década del ’50, a raíz de la Guerra Fría desatada entre ese país y la Unión Soviética, hacía que fuera muy complejo que alguna editorial se quisiera arriesgar con un libro que aludía a la censura. Sin embargo, fue Hugh Hefner quien se animó a publicarlo en tres entregas (marzo, abril y mayo de 1954) en su legendaria revista “Playboy” en 1954 y le pagó por ello 450 dólares al autor…
Todo pasa en la novela por imaginar que la gente vive en un lugar donde nadie levanta la vista de sus teléfonos celulares, en el que todos están tan absortos mirando entretenimientos sin importancia que se olvidaron cómo vivir la vida y socializar de verdad entre todos. Eso plantea “Fahrenheit 451”, en el que Ray Bradbury presenta cómo las personas a menudo cambian una experiencia literaria significativa por el entretenimiento de objetos inanimados que a menudo los dejan con una sensación de vacío.
Sin lugar a dudas, éste puede ser actualmente un buen mensaje para nosotros porque muchas veces nos vemos atrapados en las redes sociales o simplemente en entretenimientos. Pareciera que no podemos desconectarnos por demasiado tiempo porque entonces, ¿cómo disfrutaríamos realmente de la vida? No podemos dejar que todo pase rápidamente o nos lo perderemos. El libro pone una lupa sobre quienes a veces priorizan sus televisores o teléfonos para entretenerse, sin enfocarse en el mundo real, sin darse cuenta que pueden perder algo irrecuperable. La tecnología puede destruirnos; eso plantea “Fahrenheit 451”.
El objetivo de Bradbury fue mostrar –con muchísima anticipación- la manera en que la tecnología afectaría negativamente a las personas, al ocupar demasiado de su tiempo y alejarlas de sus sentimientos reales. Escribió este libro por lo que observaba en la sociedad mientras analizaba a su alrededor modificaciones conductuales que comenzaron a alarmarlo.
Por ejemplo, notó que las personas comenzaban a querer más de lo que a él le parecía sin sentido: en el libro, Guy Montag –el protagonista- es una persona inteligente, cariñosa y buena en general. Arranca como un simple bombero, sin embargo, a medida que pasa el tiempo, empieza a sentirse cada vez más insatisfecho con la sociedad en la que vive. A lo largo del libro, Mildred, su esposa, a menudo consume programas de televisión lo que la lleva a apegarse demasiado a la pantalla y olvidarse de la realidad.

Mientras tanto, a Montag le preocupa la posibilidad de ir a la guerra. Habla con Mildred sobre el tema, sin embargo ella no le da importancia y todo lo que hace es reírse con sus amigos hablando de esa circunstancia. Su vida está totalmente privada de literatura y de sentido, percibe que eso es normal porque siempre tiene un nuevo programa de televisión que la hace feliz. Nunca disfruta realmente de la vida y no se dará cuenta hasta que sea demasiado tarde. Se deja atrapar por la tecnología, una obsesión que alimenta el corazón de las personas más afines a ella.
Todos ellos han pasado mucho tiempo consumiendo los medios, por lo que nunca encontraron el verdadero significado de la vida, así como tampoco hallaron nada que los definiera como “homo sapiens”. Bradbury asegura que este consumo de tecnología no es inteligente y que todo lo que hará es quitarle el verdadero significado a la vida. Los dispositivos y televisores que todos creen que harán la vida más fácil, terminarán deshumanizando la sociedad…
El autor usa el personaje de Mildred para mostrar que pasar demasiado tiempo frente a la televisión puede hacer que alguien se vuelva completamente insensible. Ella depende de ese entretenimiento para llenar su tiempo ocioso; está tan obsesionada con estos programas que los siente como si fueran la realidad circundante.
Bradbury –por su parte- creía que todos los seres humanos debían tener algo especial y tratar de cumplir sus sueños para vivir una buena vida: «No importa lo que hagas», dijo, «siempre y cuando cambies algo de la forma en que era antes de que lo tocaras, en algo que es como tú después de que le dejaras tu impronta”.
En una conversación que Montag tiene con Mildred y sus amigos, les cuenta cómo sus maridos van a una guerra peligrosa. La señora Phelps, al igual que Mildred apegada a las pantallas, responde: «Dejaré que Pete –su marido- se preocupe». Tanta insensibilidad da como resultado la falta de preocupación por sus seres queridos, lo que demuestra que los cambios en la sociedad al incorporar muchas formas de adelantos tecnológicos tienen un gran impacto en los seres humanos.
http://www.librosdearena.es/Biblioteca_pdf/farenheit%20451.pdf
“Fahrenheit 451”, libro completo en castellano
“Fahrenheit 451”, libro completo en castellano
Otro gran problema que plantea Bradbury son los efectos negativos que se producían en la salud mental de las personas cuando no podían entretenerse. En una parte de la historia, las mujeres están muy ansiosas por no poder ver sus programas favoritos: simplemente miran las paredes vacías, con la esperanza de que su espectáculo regrese. Estas mujeres nunca son felices sin su entretenimiento y se sienten perdidas sin él.
En el otro extremo del espectro, una de las amigas de Mildred, Clarisse McClellan, es muy diferente a la mayoría de las personas y le encanta leer. Siempre está muy feliz y satisfecha porque conoce el verdadero significado de la vida y la sociedad nunca parece cambiarla.
“Fahrenheit 451”-La distopía de nuestros días
Este mensaje es muy importante en la actualidad porque a medida que creamos formas de tecnología nuevas y mejoradas, comenzamos a sentirnos menos apegados a la realidad. Bradbury dijo que “la televisión está convirtiendo a la gente en idiotas”. Si bien la tecnología puede ser extremadamente informativa y hacer que la vida sea más fácil, también puede alejarnos de las cosas más importantes, como los afectos. La historia se desarrolla en el año 2049 pero por lo que parece, el futuro se anticipó y es hoy…
Los personajes
Guy Montag es el protagonista de la narración. Trabaja como bombero y se dedica a erradicar los libros de la sociedad. Vive junto a su mujer Mildred, con quien mantiene una relación distante. Su situación tendrá un giro cuando haga amistad con su vecina Clarisse (en la película de 1966 los dos papeles los interpreta la actriz Julie Christie) y comience a cuestionar el mundo que lo rodea.
Clarisse McClellan es uno de los personajes más importantes dentro de la narración. Funciona como una catalizadora, pues es la influencia decisiva en la transformación del protagonista. Es quien genera las primeras dudas y despierta su deseo por conocer más.
Hay un momento clave en la novela: Montag, tal como la mayoría de los ciudadanos, no estaba acostumbrado a las preguntas o a reflexionar sobre algo. Simplemente trabajaba y consumía, por lo que cuando Clarisse lo interpela por entender que no disfruta su existencia preguntándole si es feliz, él responde: ¿Si soy qué? Obviamente no lo era.
La influencia de los medios de comunicación
Frente a un colectivo deshumanizado, la joven defiende la idea de observar el mundo y conversar con las personas para ser capaz de pensar más allá de lo que dice la televisión y la publicidad.
Mildred es quien le muestra a Montag la superficialidad y el vacío de su vida. Es una de las tantas víctimas de la cultura del consumo. Su deseo nunca logra ser satisfecho y sólo le interesa acumular. El protagonista descubre que no tiene nada en común con ella, que jamás conversan, que le resulta prácticamente una desconocida.
El capitán Beatty es quien dirige el cuartel de bomberos en el que trabaja Montag. Este personaje puede resultar una contradicción, ya que aunque es el antagonista en la historia y se muestra a sí mismo como un opositor a los libros, posee un amplio conocimiento sobre literatura y continuamente está citando la Biblia. Al comienzo de la novela, cuando deben matar a una anciana que se niega a abandonar su biblioteca, le dice a su subordinado: “Se ha pasado la vida encerrada en una condenada Torre de Babel… Creerá que con los libros podrá caminar por encima del agua”.
Los compañeros de trabajo funcionan como un grupo homogéneo y anónimo. Montag vivía como un autómata, ajeno al mundo que lo rodeaba. Por eso, cuando comenzó a cuestionarse algunas cosas y observó a sus compañeros, entendió que el gobierno se había encargado de defender la estandarización y la uniformidad: ¿Había visto alguna vez un bombero que no tuviese pelo negro, cejas negras, cara encendida y un color azul acero…? ¡Todos esos hombres eran una imagen de él mismo, todos iguales!
El profesor Faber es un intelectual que no tiene cabida en el mundo en el que vive. A pesar de su oposición al régimen existente, es incapaz de enfrentarlo y prefiere vivir tranquilo. Luego de su «despertar», Montag lo va a buscar para encontrar cierta orientación. Es él quien le explica que no son exactamente los libros lo que quieren prohibir, sino lo que implican.
Granger es un personaje que aparece hacia el final de la novela como el líder de los guardianes de la palabra escrita. Es un intelectual que, a diferencia de Faber, ha decidido luchar contra el sistema de la manera más sutil que puede, para así no ser perseguido. Por ello, cada uno de los integrantes del grupo debe memorizar un libro. Cuando conoce a Montag lo anima a continuar con la batalla.
El sabueso Mecánico es un invento terrible de la tecnología, que ha sido programado para perseguir y matar a cualquier persona que ingrese en su sistema olfativo. Tiene la facultad de distinguir más de 10 mil olores. Cuando Montag mata a Beatty, este sabueso le coloca una aguja y le inyecta procaína en una pierna para perseguirlo, pero el bombero logra destruirlo con su lanzallamas, así como hizo con el capitán.
Los temas
Son varios y en uno de ellos es la rebelión. El protagonista de la novela pertenece al mecanismo de poder. Trabaja como bombero, se encarga de eliminar libros y así permitir que siga funcionando la tiranía. Es una situación que lo hace sentir poderoso y parte de un sistema. Sin embargo, su encuentro con Clarisse hace que cambie de perspectiva.
A partir de ese momento, surge la duda y luego, la desobediencia. Montag se cuestiona qué pueden tener los libros que son tan peligrosos y comienza a leer. Así, en contra de la ideología dominante que privilegiaba la conformidad, la indiferencia y la búsqueda de placer, desarrolla el pensamiento crítico. En la novela este proceso se muestra de manera metafórica cuando el personaje toma un libro por primera vez.
Hacia el final de la novela, el encuentro con Granger resultará definitivo. Es quien le inculca a Guy la idea de que la única manera de generar cambios es a través de la acción.
Otro de los temas es la crítica al capitalismo. El afán de satisfacción inmediata y consumo era algo que le preocupaba a Bradbury, pues llevado al extremo puede conducir a individuos a los que no les importa nada más que la búsqueda de placer.
De esta manera, plantea un Estado que se enorgullece de mantener «dormidos» a los ciudadanos con una saturación de datos: “si no quieres que un hombre sea políticamente desgraciado, no lo preocupes mostrándole dos aspectos de una misma cuestión. Muéstrale uno… Que la gente intervenga en concursos donde haya que recordar las palabras de las canciones más populares… Llénalos de noticias incombustibles. Sentirán que la información los ahoga, pero se creerán inteligentes. Les parecerá que están pensando, tendrán una sensación de movimiento sin moverse”.
El autor postuló estas ideas en la década del 50. Escribió el libro justo cuando la televisión estaba en plena expansión y por eso se planteaba si esa expansión iría a conllevar la desaparición progresiva de la lectura. Esta ficción puede entenderse como un vaticinio de lo que sucede en la actualidad.
El filósofo francés Jean Baudrillard aseguraba que desde los últimos 25 años del siglo XX vivimos en una era narcisista, en la que al individuo sólo le interesa lo que le atañe a su persona. En un mundo de conexiones virtuales, las pantallas se transforman en un centro de distribución para todas las redes de influencia e implican el fin de la interioridad y la intimidad del ser humano.
En “Fahrenheit 451” una de las mayores distracciones de Mildred es –precisamente- la pantalla de televisión. Su mundo gira en torno a los programas que se transmiten y parece estar enceguecida por la posibilidad del consumo. El que pueda instalar en su casa una pared-pantalla de TV, y hoy está al alcance de cualquiera, es más feliz que aquel que pretende medir el universo…
De esta manera, la obra de Bradbury anticipó el exceso de estímulos e información que afectan a la sociedad. Mostró una realidad superficial en la que todo resulta fácil y pasajero: “La gente no habla de nada… Citan automóviles, ropas, piscinas, y dicen ¡qué bien! Pero siempre repiten lo mismo, y nadie dice nada diferente…”
Así, la única manera de luchar contra la inercia de las personas es defender el pensamiento. En este sentido, los libros se instalan como la única arma poderosa frente a un sistema bien organizado: “¿Comprende ahora por qué los libros son temidos y odiados? Revelan poros en la cara de la vida. La gente cómoda sólo quiere ver rostros de cera, sin poros, sin vello, inexpresivos…”
Finalmente, el último tema es el libro como mito. Hacia el final de la novela Montag descubre a los guardianes de la palabra escrita. Ellos promueven la libertad de ideas y rinden homenaje a la inmortalidad de los libros. Saben que la libertad social es algo inseparable del pensamiento crítico, pues para poder defenderse las personas deben ser capaces de enfrentarse al sistema a través de sus ideas.
De esta manera, uno de los grandes mensajes de la novela es entender la importancia de la escritura y la lectura. Los libros se pueden comprender como símbolos de sabiduría y como una garantía para el mantenimiento de la memoria colectiva. Aquellas personas memorizan textos para así impedir su pérdida. Se trata de la restauración de la tradición oral y la victoria frente al Estado…
La influencia de los medios de comunicación
Para Bradbury es muy importante postular el tema de la cultura como una necesidad imperiosa. Su familia provenía de la clase media y no tuvo acceso a estudios. Luego de finalizar la secundaria, se dedicó a vender periódicos a 10 centavos cada uno y fue gracias a la lectura autodidacta que llegó al camino de la escritura. Por ello, afirmó: “No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee, que no aprende, que no sabe”.
La situación sociopolítica
“Fahrenheit 451” se publicó en 1953. En esa época la Guerra Fría entre EE.UU. y la Unión Soviética se instalaba como la gran amenaza para la población. Luego de enfrentar dos guerras mundiales, nadie quería continuar con los conflictos, pero la contraposición entre ideologías resultaba demasiado compleja. Se convirtió en una lucha drástica entre el Capitalismo y el Comunismo.
Además, reinaba un ambiente de temor, pues luego de lo sucedido con las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, se comprendía la vulnerabilidad de la vida humana frente a la amenaza nuclear.
En Estados Unidos había una atmósfera de sospecha y persecución liderada por Joseph McCarthy, senador republicano, creador del Comité de Actividades Antiamericanas. Así, surgieron los Red Channels, informes sobre la influencia comunista en la radio y la televisión que incluía el nombre de 151 personajes públicos.
Se trataba de identificar y censurar todos los intentos de transmitir ideales que estaban en contra de lo que el país defendía. Ya se sabía la influencia que tenían los medios de comunicación en las personas, por lo que había que evitar que el comunismo se difundiera.
La creación de la novela distópica
En la edición de 1993, Ray Bradbury añadió un posfacio en el que contaba su proceso creativo. Allí afirmó que escribió la novela en apenas nueve días en el sótano de una biblioteca. Utilizó una máquina de escribir que funcionaba con monedas de 10 centavos de dólar. De hecho, “Fahrenheit 451” le costó 9 dólares y medio…
Análisis de la trilogía fundacional de las distopías
“No puedo explicarles qué excitante aventura fue, un días tras otro, atacar la máquina de alquiler, meterle monedas de diez centavos, aporrearla como un loco, correr escaleras arriba para ir a buscar más monedas, meterse entre los estantes y volver a salir a toda prisa, sacar libros, escudriñar páginas, respirar el mejor polen del mundo, el polvo de los libros, que desencadena alergias literarias…”
El autor
Ray Douglas Bradbury nació el 22 de agosto de 1920 en Waukegan, Illinois, Estados Unidos. Cuando terminó sus estudios secundarios, trabajó como vendedor de diarios por diez dólares a la semana. En 1938 publicó su primer cuento, «El Dilema de Hollerbochen” (Hollerbochen’s Dilemma), en la revista “Imagination!” En 1940 comenzó a colaborar con la revista “Script” y con el tiempo decidió dedicarse por completo a la escritura.
En 1950 publicó sus famosísimas “Crónicas marcianas” (The martian chronicles). Con este libro logró bastante reconocimiento y en 1953 apareció “Fahrenheit 451”, su obra maestra. Luego, se dedicó a escribir guiones de televisión en los programas “Alfred Hitchcock presenta” y “La dimensión desconocida”. También escribió varias obras teatrales.
Debido a su talento recibió muchos reconocimientos. En 1992, un asteroide fue nombrado en su honor: (9766) Bradbury. En el año 2000 recibió el National Book Foundation por su Contribución a las letras de América. En 2004 recibió la medalla Nacional de las Artes de su país y tres años más tarde una mención especial del Premio Pulitzer por su “distinguida, prolífica y profundamente influyente carrera como un incomparable autor de ciencia ficción y fantasía».
Murió el 6 de junio de 2012, setenta y siete días antes de cumplir 92 años, y en su epitafio decidió que escribieran “Autor de Fahrenheit 451”.
Fuentes: lecturalia.com; biografíasyvidas.com; elpais.com; la tercera.com; wmagazin.com; elseptimoarte.net































