Graham Greene, el espía que escribió sus propias aventuras

Espacio en memoria del periodista Norberto Landeyro que colaboró intensamente con nuestro medio #Diario10.

La humanidad avanza no sólo por los potentes empujones de sus grandes hombres, sino también por los modestos impulsos de cada hombre responsable”

Este brillante novelista, dramaturgo, ensayista, periodista y crítico literario inglés, cuyas novelas giran en torno a la moral de la vida y las ambigüedades en el contexto de los escenarios políticos contemporáneos, fue autor de una de las obras más prolíficas y exitosas de la literatura del siglo XX. La inusual popularidad de sus libros se debe en parte a su producción de thrillers que presentan crímenes e intrigas. Pero más aún, se debe a sus magníficas dotes como narrador, especialmente en cuanto a su magistral selección de detalles y al uso de diálogos realistas en una narrativa de ritmo rápido. A lo largo de su carrera se sintió fascinado por el cine y, a menudo, emuló técnicas de ese lenguaje en sus escritos (precisamente el cine adaptó 34 de sus novelas). Ningún otro escritor británico de su época era tan consciente del poder y la influencia del arte de la pantalla grande y tampoco tuvo competencia a la hora de conciliar calidad literaria y popularidad. Y tampoco ninguno de sus colegas fue como él, espía.

El comienzo

Henry Graham Greene (más conocido como Graham Greene), nació el 2 de octubre de 1904 en Berkhamsted, una pequeña localidad del condado de Hertfordshire, Inglaterra. Era sobrino nieto del célebre escritor Robert Louis Stevenson (“El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde”, “La isla del tesoro”, entre otros).

Su padre Charles era el director de la escuela del lugar, a la que Graham asistió durante algunos años. Después de huir de aquel sitio, fue enviado a Londres con un psicoanalista en cuya casa vivió mientras estaba en tratamiento.

Después de estudiar en el famoso Balliol College de Oxford y graduarse en Historia se convirtió al catolicismo en 1926, en parte gracias a la influencia de su futura esposa, Vivien Dayrell-Browning, con quien se casó al año siguiente y con la que tuvo dos hijos. Se mudó a Londres y trabajó para el famoso diario “The Times” –el más prestigioso de Londres- como corrector de textos de 1926 a 1930. Su primer trabajo publicado fue un libro de versos, “Babbling April” (Abril balbuceante-1925), y tras el modesto éxito de su primera novela, “The Man Within” (El hombre interior-1929; adaptada como película bajo el título “The Smugglers”, Los contrabandistas-1947), abandonó The Times. y trabajó como crítico de cine y editor literario para “The Spectator” (El Espectador) hasta 1940.

“Babbling…” fue el primer libro de Greene, publicado cuando estaba en la Universidad con una pequeña tirada de alrededor de 300 copias. En años posteriores, el autor llegó a detestarlo y prometió destruir cualquier ejemplar que encontrara. Ni el libro ni ninguno de los poemas contenidos en él han sido reimpresos.

En cuanto a ”The man within”, cuenta la historia de Andrews, un joven que ha traicionado a sus compañeros contrabandistas y teme su venganza. Huyendo de ellos, sin esperanza de piedad ni de salvación, se refugia en la casa de una joven, también sola en el mundo.

Dos títulos distintos para una misma y exitosa novela de Greene

Pero cuando realmente comenzó a destacarse fue con un thriller, “Stamboul Train” (El tren de Estambul-1932; también publicado como “Orient Express”, el famosísimo Expreso de Oriente, que unía Londres con la capital de Turquía), que enfrenta a varios personajes entre sí mientras viajan –precisamente- desde el Canal de la Mancha a Estambul.

Esta fue la primera de una serie de novelas que el mismo autor denominó de “entretenimiento”, obras similares a los thrillers en su lenguaje sobrio y duro y sus tramas llenas de suspenso y rápido movimiento, pero que poseen mayor complejidad y profundidad moral.


Dos versiones del mismo film: 1934 (izq.) y 1954

“Orient Express” fue también la primera de las muchas novelas de Greene que se filmó, en 1934 y en 1954, la primera dirigida por Paul Martin y protagonizada por Heather Angel, Norman Foster y Ralph Morgan. Fue producida y distribuida por Fox Film y forma parte de un conjunto ambientado casi en su totalidad en trenes o transatlánticos durante la década de los años 30.

La segunda versión fue interpretada por Curd Jürgens, Eva Bartok y Silvana Pampanini, con la dirección de C.L.Bragaglia y la supervisión de uno de los principales artífices del “neorrealismo italiano”, el famoso Roberto Rosellini.

Luego siguieron tres “entretenimientos” más que fueron igualmente populares entre el público: “A Gun for Sale” (Un arma en alquiler-1936; también publicado como “This Gun for Hire”; películas de 1942 y, como “Short Cut to Hell”, “Atajo al infierno”-1957), “The Confidential Agent” (El agente confidencial-1939; película 1945) y “El Ministerio del Miedo” (The ministry of fear-1943; adaptado como película “Ministerio del Miedo”, 1945).

Un quinto “entretenimiento”, “El tercer hombre” (The third man), que se publicó en forma de novela en 1949, fue originalmente un guión para una película clásica dirigida por Carol Reed.

Joseph Cotten (izq.) y Orson Welles en “El tercer hombre”


Poco después de la Segunda Guerra Mundial, Rollo Martins, un escritor de segunda categoría, recibe una carta desde Viena de su amigo Harry Lime para que vaya allí a escribir unos artículos periodísticos sobre la ocupación de los aliados. Cuando llega a la ciudad, Rollo se entera de que su amigo ha muerto. El protagonista empieza a investigar y entonces descubre que Harry ocultaba secretos muy oscuros y que del joven que conoció en su adolescencia no quedaba ya nada.

Una historia sobre la amistad, la traición y el desengaño que mereció una genial adaptación cinematográfica –de la que participó el mismo Greene- para lucimiento de los actores Orson Welles y Joseph Cotten.


La novela y el filme: una de las mejores obras de Graham Greene

Otra de las mejores novelas de Greene, “Brighton Rock” (1938; películas de 1947 y 2010), comparte algunos elementos con sus “entretenimientos” (el protagonista es un criminal perseguido que deambula por el inframundo de un balneario inglés), pero explora las actitudes morales contrastantes de sus personajes principales con un nuevo grado de intensidad e implicancia emocional.

La novela y el filme, ambientados en el balneario del mismo nombre, el más cercano a Londres

La ciudad de Brighton en la Inglaterra de los años 30 era un animado lugar de veraneo, pero también un foco de actividad criminal. El joven Pinkie Brown, con tan solo diecisiete años, lidera una banda de matones. Tras involucrarse en el asesinato de Fred Hale, un periodista relacionado con una banda rival, Pinkie teme que se descubra su coartada y hará lo que sea para impedirlo. No imagina que la obstinada Ida Arnold, amiga de la víctima, iniciará una investigación por su cuenta para esclarecer los hechos.

Ambientada en una ciudad con dos caras, la de los bajos fondos y la de los despreocupados veraneantes, y poblada por unos personajes inolvidables, “Brighton Rock” es un thriller trepidante, un clásico moderno con improntas cinematográficas en el que se anuncian ya los temas que serán esenciales en la obra del autor: la exploración de la pugna íntima entre el bien y el mal y la posibilidad de redención y condena. Publicada en 1938, esta es la primera de las grandes novelas de Graham Greene y una obra clave de la literatura inglesa del siglo xx.

La novela y el filme de Greene muestran la eterna lucha entre la carne y el espíritu

Según los críticos, la mejor novela del autor británico, “The Power and the Glory” (El poder y la gloria-1940; también publicada como “The Labyrinthine Ways”, Los caminos laberínticos; adaptada como película con el título “The Fugitive”, El fugitivo-1947), tiene un tema más directamente católico: los viajes desesperados de un sacerdote que es perseguido en el México rural en una época -1940- en la que la iglesia está prohibida allí. El sacerdote débil y alcohólico intenta cumplir con sus deberes religiosos, a pesar de la constante amenaza de muerte a manos de un gobierno revolucionario.

El atormentado padre José, está entre los mejores personajes creados por un auténtico maestro del retrato psicológico. Acosado por un profundo sentimiento de culpa, que Greene logra transmitir con inusitada fuerza, el sacerdote se enfrenta a un momento especialmente delicado de la historia de la Iglesia mexicana, perseguida por el Estado. José no está dispuesto a renunciar a ofrecer auxilio espiritual a quienes lo necesiten, aun a riesgo de su propia vida. Un México espléndidamente reproducido, en el que la muerte forma parte de la rutina diaria, es el escenario de esta extraordinaria novela.

Otros continentes

Durante la Segunda Guerra Mundial, Greene trabajó como agente secreto del M15 (Servicio de Inteligencia británico), al que definió como “la mejor agencia de viajes del mundo”, y estuvo destinado un tiempo en Freetown, Sierra Leona, Africa, escenario de otra de sus novelas más conocidas, “The Heart of the Matter” (Lo importante del asunto-1948; película de 1953).

En francés e inglés, el libro y el filme ambientados en Africa, casi autobiográfico

Este libro narra el declive de un oficial de una colonia británica, cuya compasión por su esposa y amante finalmente lo lleva a suicidarse. Está narrado por un agnóstico enamorado de una mujer, que lo abandona a causa de una convicción religiosa que la acerca a la santidad.

Henry Scobie –el protagonista- es un hombre piadoso y justo de recursos modestos, alistado para asegurar las fronteras. Pero cuando lo ignoran para un ascenso como Comisario de Policía, la humillación golpea más fuerte a su esposa, Louise, que ya está oprimida por el clima espantoso, frustrada por un matrimonio sin amor y menospreciada por las esposas de oficiales más privilegiados.

De izq. a der.: María Schell, Denholm Elliott y Trevor Howard,protagonistas de “Lo importante del asunto”

Sintiéndose responsable de su infelicidad, Henry decide, en contra de su mejor criterio, aceptar un préstamo en el mercado negro para asegurar el pasaje de regreso a Londres de Louise. Es sólo una indiscreción, pero para Henry precipita una rápida caída en desgracia a medida que un compromiso moral tras otro lo lleva a una red de chantaje, adulterio y asesinato. Y para un hombre devoto como Henry, puede que no le quede nada más que la condenación.

Las siguientes cuatro novelas de Greene también se desarrollaron cada una en una nación diferente del Tercer Mundo, al borde de una agitación política.

El protagonista de “Un caso quemado” (A burnt-out case-1961) es un arquitecto católico cansado de la adulación, que encuentra un final trágico en el Congo belga, poco antes de que esa colonia alcance la independencia.

Tres idiomas para el filme y la novela: alemán, francés y armenio

Por su parte, en “The Quiet American” (El americano impasible-1956; películas de 1958 y 2002) el autor narra las acciones de un agente del gobierno estadounidense en Indochina (hoy Vietnam), en realidad es el propio Greene caracterizado aunque trabajaba para el Servicio de Inteligencia de Gran Bretaña, en medio del levantamiento antifrancés a principios de la década de 1950.

Es la historia de un triángulo amoroso formado por Fowler, un británico adicto al opio, que se enamora de Phuong, una hermosa vietnamita, que a su vez está en el corazón de Pyle, un joven idealista agente de la CIA. Este llega a Saigón en el otoño de 1952, momento en el que la lucha de los vietnamitas por liberarse del yugo colonial francés se encuentra en su punto muy complicado.

De izq. a der.: Michael Redgrave (Fowler), Giorgia Moll (Phuong) y Audie Murphy (Pyle), en el filme dirigido por Joseph Mankiewicz.

Entusiasmado en su misión de ayudar al pueblo vietnamita a través de su programa de ayuda económica y ansioso por conocer la situación del país de la mano de alguien más experimentado, Pyle se hace amigo de Thomas Fowler, corresponsal del diario “London Times”.

Sin embargo, pronto se siente atraido por la joven amante vietnamita de Fowler, una muchacha tan bella, exótica y misteriosa como la misma ciudad de Saigón. Los tres se ven envueltos en un tempestuoso triángulo amoroso que llevará a una serie de sorprendentes revelaciones y finalmente, al asesinato.

Nada ni nadie es lo que parece en esta adaptación del clásico de Graham Greene, una historia profética sobre el amor, la traición, el asesinato y el origen de la guerra de los EE.UU. en el sudeste asiático.

El libro y el filme presentados justo antes de la revolución de Fidel Castro

Ambientada en Cuba justo antes de la revolución comunista, “Nuestro hombre en La Habana” (Our man in Havana-1958; película de 1959) se desarrolla alrededor de un viudo, Jim Wormold, y su hija, que viven cómodamente en Cuba en los tiempos del dictador Fulgencio Batista. El es vendedor de aspiradoras, lleva una vida serena y al día en términos económicos.

Pero los deberes y obligaciones lo ponen frente a un dilema. Porque debe costearle los estudios a su hija, y además tiene que satisfacer ciertos caprichos de la juventud. Y hay una coyuntura política favorable: la situación de la isla es un enigma para los servicios secretos británicos y a Wormold le ofrecen convertirse en espía.

Acepta, aun sin saber nada sobre el oficio. Para cumplir su rol, inventa informes que envía a sus superiores. El problema, naturalmente, es que ellos los leen como si fueran reales y no las piezas de ficción de alguien obligado a escribirlas para no perder el ingreso extra que le ofrece su nuevo trabajo.

Es una comedia elegante, y a la vez una parodia de la sobrevaloración del espionaje. Es una trama deliciosa, con personajes perfectamente delineados, dilemas éticos sutilmente planteados, una narración fluida y la capacidad para urdir un argumento en el que confluyen la comedia y la novela de aventuras.

Es Graham Greene en su máxima plenitud, como en toda su carrera con un estilo aparentemente ligero, hace que la literatura enriquezca la vida.

Ultima etapa

Luego de “Nuestro hombre…”, Green espació la publicación de sus novelas porque mermó su ritmo de trabajo. Sus últimas cinco novelas (cuatro de ellas llevadas al cine) fueron: “Los comediantes” (The comedians-1966; película de 1967), ambientada en Haití durante el gobierno del dictador François Duvalier; luego le siguió “El cónsul honorario” (The Honorary Consul-1973; película de 1983), en la que un sacerdote y un médico se encuentran envueltos en una situación donde el dilema planteado es la ejecución de un hombre en vistas a la eliminación de la opresión y de la injusticia social.

Literatura y cine en la obra de Greene

Después apareció “El factor humano” (The human factor-1978; película 1979), una de las más perfectas tramas de espionaje que jamás se han escrito y, además, en esta novela Graham Greene muestra una extraordinaria capacidad para poner al descubierto los complejos mecanismos que rigen el comportamiento humano.

Finalmente “Monseñor Quijote” (Monsignor Quixote-1982) y “El décimo hombre” (The Tenth Man-1985), representan el término de una prolífica carrera.

El mundo que habitan los personajes de Greene es caído y el tono de sus obras enfatiza la presencia del mal como una fuerza palpable. Sus novelas muestran una preocupación constante por el pecado y el fracaso moral, representados en lugares sórdidos caracterizados por el peligro, la violencia y la decadencia física.

Su principal preocupación son las luchas morales y espirituales dentro de los individuos, pero los escenarios políticos y sociales más amplios de sus novelas le otorgan a esos conflictos una mayor resonancia. Sus primeras novelas describen una Europa destartalada y afectada por la Depresión (principios de los años 30), que se desliza hacia el fascismo y la Segunda Guerra Mundial, mientras que muchas de sus novelas posteriores se desarrollan en lugares remotos que sufren guerras, revoluciones u otros trastornos políticos.

Su propio mundo

La problemática católica -el autor se convirtió a esa fe en su juventud- no afectó ni entorpeció el curso ágil de sus tramas argumentales ni se convierte la acción redentora de los personajes en una lección moral.

Siempre buscó sus fuentes de inspiración en lugares disímiles y arriesgados. Siendo un joven de solo 19 años, solía jugar a la ruleta rusa. En un encuentro que tuvieron en La Habana, Fidel Castro le dijo que, por las veces que había jugado, estadísticamente ya tendría que haber estado muerto.

Graham Greene junto a Fidel Castro en ocasión del estreno en la isla de “Nuestro hombre en La Habana”

El episodio está relatado por el mismo Greene en el primer volumen de sus memorias. En relación con dicho tema, García Márquez, además de recomendarlo explícitamente para el premio Nobel, aseguró: “Graham no ha dejado casi nunca de jugar a la ruleta rusa: la mortal ruleta rusa de la literatura con los pies sobre la tierra”.

En junio de 1984 Greene visitó a Fidel Castro en Cuba. “Dimos un paseo mientras charlaban amigablemente y nos detuvimos al lado de un pobre hombre que lloraba. Acababa de enterrar a un niño en una tumba diminuta que él mismo había cavado. Castro trató de reconfortarlo diciéndole que su hijo ya no sufriría nada, no sabría nada, pero el hombre no se consoló. Yo me santigüé, aseguró el escritor, y el hombre dejó de llorar en el acto y me estrechó la mano. –Me parece que usted es de los que creen que posiblemente haya algo después de la muerte- me dijo”.

Ernest Hemingway coincidió con el actor Alec Guiness (al centro) y Graham Greene, durante la filmación de “Nuestro hombre en La Habana”

Por su parte, el escritor e historiador argentino Osvaldo Bayer definió al autor británico como el “más perspicaz periodista de los sentimientos humanísticos y no humanísticos”. Y a su vez, contó que, en Berlín, otro hombre de letras de estas latitudes, Osvaldo Soriano, le llevó “El americano impasible” y, antes de entregárselo le advirtió: “Si lees mucho a Graham, te vas a volver novelista y vigilante”.

Su último viaje

Henry Graham Greene, uno de los más grandes escritores contemporáneos, murió el 3 de abril de 1991 a los 86 años en el Hospital de la Providence de Vevey (Suiza), a orillas del lago Leman, donde se había recluido para tratarse un raro trastorno en la sangre, que, luego se supo, era una anemia aplásica. Según la directora del centro médico, Bernadette Drzazga, el autor británico presentía el desenlace y se preparó serena y religiosamente.

A comienzos de 1991, cuando supo que no se recuperaría de su enfermedad, Greene pidió ver al sacerdote español Leopoldo Durán, un estudioso de su obra que se había hecho amigo personal y fiel compañero de peripecias terrenales en sus frecuentes visitas a España. El religioso estaba preparado. En los primeros días de abril viajó de apuro hasta el Hospital de la Providence para administrar la extremaunción y la bendición papal al autor británico, que estaba al borde de entrar en coma. Después pronunció estas palabras consoladoras: «Mi querido Graham, Dios ahora te está esperando. Reza por nosotros, ayúdanos a todos, cuando estés para siempre en la presencia de Dios. Te concedo la última absolución…”

Gabo García Márquez y Graham Greene en los últimos días de éste

La muerte de Greene sorprendió al mundo de la literatura y del cine, dada la cantidad de obras que fueron adaptadas con éxito para la pantalla grande. Hubo una coincidencia generalizada en el ambiente literario de que mereció haber ganado el Premio Nobel por su contribución a las letras de la lengua inglesa.

Gabriel García Márquez, amigo personal de Greene, manifestó su tristeza por la muerte del escritor: “Fue uno de los más grandes escritores de lengua inglesa, y creo que uno de los más grandes de todas las lenguas en el siglo XX. Yo tenía la esperanza de que con motivo de los 100 años (1991) del premio Nobel le concedieran uno extraordinario”.

Fuentes: lecturasporcinas.blogspot.com; lecturalia.com; tiposinfames.com; humanities.mcmaster.ca; bbvaopenmind.com; biografíasyvidas.com; mcnbiografias.com.

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