«Un mundo feliz»: sin cultura, sin belleza y sin alma

Espacio en memoria del periodista Norberto Landeyro que colaboró intensamente con nuestro medio #Diario10

El progreso tecnológico sólo nos ha provisto de medios más eficientes para ir hacia atrás”

Por medio de la novela “Un mundo feliz” (Brave new world) -una desasosegante pintura de un mundo controlado por el poder estatal, en el que el individuo pierde todo derecho al ejercicio de su propia libertad- el notable escritor y filósofo británico Aldous Huxley no sólo estableció una de las sátiras más ácidas de los regímenes totalitarios del Este de Europa, sino que planteó una fábula moral de alcance universal. Con ella denunció la vigilancia tecnocrática y el control de la información como los instrumentos más eficaces para lograr la alienación -y, a la postre, la aniquilación- del ser humano. Publicada en 1932, fue la primera de las tres distopías más célebres del siglo XX junto a “Fahrenheit 451”, de Ray Bradbury, y “1984”, de George Orwell. Huxley fue uno de los primeros autores en narrar los efectos psicodélicos del ácido Lisérgico (LSD) y la mescalina.

En el año 632 d.F.

Aldous Leonard Huxley escribió “Un mundo feliz” en 1932 pero la acción está ubicada en el año 632 después del nacimiento de Henry Ford (pues, en el mundo tecnificado en que viven los personajes, los años ya no se cuentan desde el nacimiento de Cristo, sino desde la llegada al mundo del pionero de la industria automovilística norteamericana).

Henry Ford y su obra maestra. Fue el padre de las cadenas de producción modernas utilizadas para la producción en masa

El autor describe un panorama futurista, utópico, altamente regulado y tecnológico. Arranca con la visita por parte de un grupo de estudiantes al “Centro de Incubación y Condicionamiento de Londres”. Allí, el director de la fábrica explica a los jóvenes cómo se divide a la población, ya desde su incubación. Así, según su condición genética, previamente alterada, la sociedad se divide desde los Alpha hasta los Epsilon (el abecedario griego), de mayor a menor inteligencia.

En este recorrido, también conocen cómo eran la vida antes de este nuevo orden mundial, antes de que una guerra y una gran crisis económica terminara por destruirla en gran parte del planeta.

Las ediciones en lituano, inglés, castellano y alemán de la obra de Huxley

Después, en la segunda parte del libro, los protagonistas Bernard Marx y Lenina (alusión a Karl Marx y Lenin) visitan la ‘reserva salvaje’, cuyos habitantes son considerados retrógrados. Allí conocen a John, quien a pesar de crecer entre los indios fue concebido por ciudadanos del ‘Estado mundial’ (Worldstate), por lo que sabe leer y escribir.

Los protagonistas deciden llevar a John, el salvaje, al ‘Estado mundial’ donde comienzan a surgir las comparaciones y a desenmascararse los puntos negativos de una sociedad aparentemente perfecta y feliz.

Describe un sistema totalitario que, por medio de la dictadura tecnológica, ha logrado restaurar el orden en un planeta destrozado por numerosas guerras recientes. Todos los ciudadanos, nacidos en probetas de laboratorio, están sujetos a un riguroso control estadístico que les asigna un número y los encuadra dentro del tipo de ser al que pertenecen. Los «Diez Controladores» que gobiernan esta dictadura tecnocrática están encargados de velar por el rígido cumplimiento del lema que rige el Estado: «Comunidad, Identidad y Estabilidad». Para ello, se ven obligados a confinar en una reserva a los individuos que, por diferentes causas, no poseen las características exigidas para la buena marcha de la dictadura.

En esta especie de «Siberia futurista», Bernard Marx -un alto funcionario disconforme con el gobierno de los «Diez Controladores»- encuentra a John, un individuo que ha sido apartado del resto de los ejemplares comunes por haber nacido del seno de una mujer. Gracias a las gestiones de su protector, John consigue salir de la reserva y experimenta una deslumbrante fascinación inicial por la sociedad utópica gobernada y mantenida por los «Diez Controladores»; sin embargo, poco a poco comienza a descubrir y experimentar los duros efectos de la alienación, hasta que provoca una grave rebelión que le conduce directamente ante la severa presencia del «Gran Controlador» Mustafá Mond.

Dos escritores “distópicos”: Aldous Huxley y Georges Orwell

Mond le demuestra a John que sus ansias de libertad sólo pueden ocasionarle la infelicidad, por lo que el joven opta por retirarse, abatido, a un viejo faro abandonado. Pero la noticia de su «diferencialidad», que se ha extendido como un reguero de pólvora entre todos los individuos numerados y catalogados, provoca una insana y maliciosa curiosidad que arrastra a miles de ellos hasta el faro, con la intención de espiar en todo momento la sospechosa soledad de John. Ante el acoso al que lo somete esta muchedumbre de espías, el protagonista acaba suicidándose.

Análisis

Huxley proyecta un mundo utópico, irónico y ambiguo en el que la humanidad es permanentemente feliz, donde no existen guerras ni pobreza y las personas son desinhibidas, tienen buen humor, son saludables y tecnológicamente avanzadas.

Un mundo tecnológicamente avanzado pero sin “humanismo”

La ironía de esta perfección creada por el ‘Estado mundial’, la entidad que gobierna en este mundo feliz, es la aplicación de medidas que eliminan a la familia, la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía.

La pregunta que Aldous Huxley quiere que respondamos con esta dicotomía utópica es muy simple: ¿Qué nos hace humanos?

El ‘Estado mundial’ tiene como lema: “comunidad, identidad, estabilidad”, y para lograr este ideal se esfuerza en estandarizar el producto humano y generar amor a la servidumbre.

Lema del Estado: comunidad, identidad, estabilidad

Si se quiere evitar la persecución, la liquidación y otros síntomas de fricción social, es preciso que los aspectos positivos de la propaganda sean tan eficaces como los negativos. Los más importantes proyectos del futuro serán vastas encuestas patrocinadas por los gobiernos, sobre lo que los políticos y los científicos que intervendrán en ellas llamarán el problema de la felicidad; en otras palabras, el problema de lograr que la gente ame su servidumbre.

Los cuatro mecanismos

El ‘Estado Mundial’ utiliza cuatro modelos o patrones con el fin de uniformar el “producto humano” y, de esta forma, mantener la utopía.

El primero es el Condicionamiento de los Niños, en el que se usan técnicas avanzadas de sugestión desde el nacimiento del individuo, como la hipnopedia o educación a través del sueño, mediante la cual inculcan a la población ideas y aprendizajes.

La profecía se está volviendo realidad-“Un Mundo Feliz”

El segundo es el Sistema Científico de Castas, en el que se desarrolla una ciencia de las diferencias humanas, altamente avanzada, que permite a los dirigentes del gobierno destinar a cada individuo el lugar adecuado en una jerarquía social y económica dividida en 5 clases:

Los Alphas son los más inteligentes; a este grupo pertenece la élite. Tienen responsabilidades y la capacidad de tomar decisiones.

Los Betas son los ejecutivos, menos inteligentes que los anteriores y cuya función principal se reduce a tareas administrativas.

Los Gammas son los empleados subalternos, cuyas tareas requieren de habilidad.

Los Deltas son los empleados de los anteriores.

Los Epsilones pertenecen a la casta inferior, son los empleados para trabajos arduos

El tercero es el Soma, una sustancia que utiliza el “Estado Mundial” con el fin de paliar sentimientos melancólicos, que no posee efectos secundarios.

¿Quién tenía razón?-“1984” vs “Un Mundo Feliz”- Orwell vs Huxley

En cierto modo, el sistema propuesto en el libro no admite la frustración ni emociones negativas. El Soma es propuesto como una “solución” inmediata, un medicamento que evita que el individuo se enfrente a los problemas de manera “natural”.

Finalmente, el cuarto modelo es el Sistema de Eugenesia, método que se centra en la creación de humanos a partir de tubos de ensayo, para evitar errores, eliminando genes indeseados con el fin de “perfeccionar” la especie humana, es decir, busca la uniformización del producto humano.

El objetivo de este sistema es el de conseguir individuos satisfechos continuamente, para ello son diseñados genéticamente.

Crítica al consumismo

¿Qué relación existe entre el consumo y la felicidad? Detrás de esta cuestión se esconde la crítica que Huxley hacía en 1932 a la sociedad de consumo, la que con el paso del tiempo cobra más sentido aún ya que se ha convertido en el motor de nuestro tiempo, con la creencia extendida de que el consumo excesivo y la obtención continua de bienes materiales nos harán más felices.

Todo esto excluye el amor, los sentimientos o las experiencias inmateriales que nos hacen sentirnos vivos para dar como resultado individuos ignorantes y más pendientes de “sostener” el sistema que de su propia satisfacción individual.

Deshumanización

En “Un mundo feliz” las máquinas priman por encima del ser humano, especialmente determinan su desarrollo. Son precisamente ellas las que han hecho que el individuo pierda las características que lo hacen humano.

¿Qué pretende el sistema descrito en el libro? ¿Qué es realmente el Estado Mundial? Es una sociedad mecanizada, deshumanizada, en la que los individuos creen ser libres pero, sin embargo, están controlados y determinados desde su “creación”. Es un sistema que quiere “garantizar” la felicidad, con seres prescindibles. Un régimen en el que no caben las emociones, las cuales son paliadas con sustancias artificiales. Una dictadura “vestida” de democracia.

Ama tu servidumbre-Aldous Huxley y George Orwell

¿Acaso este sistema no es como la “dictadura perfecta” que describió su autor? Una dictadura perfecta tendría apariencia de democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que gracias al consumo y el entretenimiento, los esclavos amarían la servidumbre.

Personajes principales

Bernard Marx. Nace Alfa-Más con las capacidades intelectuales intactas, pero debido a un problema en su incubación tiene una estatura más baja de lo normal. Esto significa que es marginado físicamente por su clase y despreciado por las otras castas. Esto lo convierte en un inadaptado que se niega a consumir Soma y cuestiona el sistema.

Lenina Crowne. Nace Beta-Más y trabaja en el laboratorio de genética. Es una joven que se conforma con el sistema refugiándose en el placer.

Escenas del telefilm del año 2020

John ‘el salvaje’. Hijo de ciudadanos del ‘Estado Mundial’, sabe leer y escribir, y es gran admirador de Shakespeare a pesar de crecer entre los indígenas en la ‘Reserva Salvaje’. Es el personaje que crea el puente entre el pasado y el futuro, entre lo humano y lo científico, entre el orden y la anarquía, y entre la estabilidad y la libertad.

Henry Ford. Huxley usa al creador del sistema de montajes como el Dios en su mundo futurista, para criticar esta tendencia en el mundo actual: «en la época de la tecnología avanzada, la ineficacia es un pecado contra el Espíritu Santo».

La televisión

Mientras que el cine nunca incursionó en este texto de Huxley, la televisión sí lo hizo, en tres oportunidades.

La primera adaptación se hizo en los Estados Unidos en 1980, dirigida por Burt Brinckerhoff y actuada por Bud Cort, Keir Dullea y Marcia Strassman, que obtuvo dos nominaciones para los premios Emmy.

La segunda fue realizada en 1998 también en EE.UU., con la dirección compartida entre Leslie Libman y Larry Williams, y un elenco encabezado por Peter Gallagher, Leonard Nimoy, Tim Guinee y Rya Kihlstedt.

Las tres versiones televisivas: de izq. a der. 1980, 1998 y 2020

Y la tercera, también estadounidense, fue una miniserie filmada en el año 2020 en nueve capítulos, dirigida por David Wiener, Owen Harris, Craig Zisk, Aoife McArdle, Andrij Parekh y Ellen Kuras, y los actores Alden Ehrenreich, Jessica Brown Findlay y Harry Lloyd.

El autor

Aldous Leonard Huxley nació en Godalming, condado de Surrey, Inglaterra, el 26 de julio de 1894 y fue autor de una brillante producción narrativa que, anclada en la crisis de los valores tradicionales que sacudió a todo Occidente después de la Primera Guerra Mundial, partió de la sátira ética y estética para evolucionar por los senderos genéricos y temáticos más insospechados (la narrativa de anticipación profética, la indagación místico-filosófica, la escritura dictada por los efectos de substancias alucinógenas, la exploración del pensamiento oriental, etc.).

Aldous Huxley: Las dictaduras tecnologicas futuras (1958)

Nació en una familia económica e intelectualmente destacada que había dado al Reino Unido grandes literatos y científicos (era nieto del filósofo y zoólogo Thomas Henry Huxley, uno de los principales divulgadores del darwinismo; sobrino-nieto -por parte de madre- del poeta, dramaturgo, ensayista y crítico literario Matthew Arnold, uno de los más destacados moralistas ingleses decimonónicos que se opusieron al materialismo imperante en la época victoriana; hijo de Leonard Huxley, profesor de lenguas clásicas y editor de “The Cornhill Magazine” (la prestigiosa revista del barrio de Cornhill, centro financiero e histórico de Londres); sobrino de la novelista Mary Augusta Arnold -sobrina, a su vez, del citado Matthew Arnold-; y hermano menor del zoólogo y botánico Julian Sorell Huxley, el gran difusor de la teoría de la evolución de las especies durante la primera mitad del siglo XX).

Recibió desde su niñez una esmerada formación científica y humanística que, andando el tiempo, habría de reflejarse en su original producción literaria. En el curso de este fecundo proceso educativo, a los catorce años de edad, cuando acababa de perder a su madre, el joven Aldous Leonard fue matriculado nada menos que en colegio Eton, cuna de nobles, donde, a poco de ingresar, sufrió una gravísima afección ocular que lo dejó prácticamente ciego durante tres años.

Aldous Huxley siempre creyó que las sustancias alucinógenas le permitían abrir puertas a otras realidades

Forzado, entonces, a interrumpir bruscamente todas sus actividades rutinarias, se negó a abandonar sus estudios y, con una tenacidad asombrosa, aprendió el sistema Braille de lectura y las técnicas de mecanografía por el método táctil, al tiempo que seguía recibiendo instrucción merced a los preceptores particulares que le contrató su familia.

Aldous Huxley: un viaje psicodélico desde el inicio hasta el final de su vida

A los dieciocho años, una vez recobrada parcialmente la visión, consiguió leer por sus propios medios gracias a la utilización de una potente lente de aumento, lo que le permitió matricularse en el Balliol College de la Universidad de Oxford en 1912, para obtener el grado de licenciado en Literatura Inglesa al cabo de tres años.

Por aquel entonces, el joven Huxley comenzó a darse a conocer como escritor por medio de la publicación de dos volúmenes de versos (entre ellos “Leda”, de 1920) que pasaron prácticamente inadvertidos para los lectores y la crítica de la época.

En 1919 se incorporó a la redacción de la revista The Atheneum (El Ateneo), en la que publicó una serie de ensayos que, cuatro años después, fueron recopilados en el volumen titulado “On the Margin” (En el margen, 1923). En 1920 comenzó a publicar sus primeras críticas teatrales en “The Westminster Gazette” (La Gaceta de Westminster), colaboración que suspendió al cabo de un año, cuando dio a la imprenta su primera novela, titulada “Crome Yellow” (Los escándalos de Crome, 1921), una brillante e ingeniosa narración satírica que cosechó un éxito rotundo, plasmado en las cuatro reimpresiones de las que fue objeto en apenas seis años.

En 1923, Huxley dio a la imprenta su ya citada colección de artículos ensayísticos y su segunda novela satírica, publicada bajo el título de “Antic hay” (Heno antiguo, 1923). Por aquel tiempo, el índice de ventas alcanzado por su primera narración le permitió abandonar sus actividades periodísticas para centrarse exclusivamente en el cultivo de la creación literaria.

El matrimonio Huxley-Nys con su único hijo, Matthew

Durante el resto de la década de los años treinta, Huxley estuvo afincado en Italia, donde situó la acción de otra novela satírica que, titulada “Those Barren Leaves” (Esas hojas secas, 1925), incrementó notablemente su ya difundida celebridad.

Inmerso en una febril actividad literaria, Aldous Huxley publicó a continuación un par de libros de ensayos y un ameno diario del viaje que acababa de realizar a la India, “Jesting Pilate” (Diario de un viaje-1926), en el que comenzó a mostrar su deslumbramiento ante el pensamiento y la espiritualidad de Oriente.

Dos años después, volvió a los anaqueles de las librerías con la novela titulada “Point Counter Point” (Contrapunto, 1928), considerada como una de las obras más características de su primera etapa narrativa, y valorada por el propio autor como el texto más sólido y completo que había publicado hasta entonces.

«La gente es feliz. Tiene lo que desea y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto; está a salvo; nunca está enferma; no teme a la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposa ni hijos; ni amores excesivamente fuertes» (Un mundo feliz)

A comienzos de los años 30, a raíz de la publicación de “Brave New World” (Un mundo feliz, 1932) -título tomado de un pasaje de “La Tempestad” de William Shakespeare, Aldous Huxley pasó de ser un destacado novelista del panorama literario inglés a convertirse en un escritor de renombre universal.

En la línea de las grandes utopías satíricas inaugurada por el narrador ruso Evgueni Zamiatin con la publicación de su novela “Nosotros” (Mbl, que, aunque aparecida de forma semiclandestina en Praga en 1929, había sido objeto de una primera edición en Inglaterra en 1924), esta excepcional narración del escritor británico anticipaba una visión del mundo y de la sociedad futura en la que las libertades individuales quedaban aplastadas por la maquinaria imparable del desarrollo científico y la planificación tecnocrática.

Huxley fue uno de los primeros escritores en experimentar con drogas psicodélicas como el LSD (ácido Lisérgico) o la mescalina (se encuentra en una variedad de cactus, especialmente peyote, cactus San Pedro y antorcha peruana)

Precursora, a su vez, de la novela “1984” (1949), del también británico George Orwell, “Un mundo feliz” se convirtió -gracias, en parte, al injusto olvido o al no menos disculpable desconocimiento del citado relato de Zamiatin- en el mejor paradigma del subgénero narrativo de la novela de anticipación del siglo XX.

La fama y el dinero que esta obra le reportaron a Huxley le permitieron, después de haber vivido durante un tiempo en Francia y, sobre todo, al término de una visita que realizó a los Estados Unidos y América Central, instalarse en California en 1938. Dos años antes, había dado a la imprenta otra espléndida novela, titulada “Eyeless in Gaza” (Ciego en Gaza, 1936), en la que dejó esbozadas sus preocupaciones religiosas, místicas y filosóficas que, nacidas en su ya lejano recorrido por la India, se harían del todo patentes en su obra posterior a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Las versiones inglesa y rusa de “Viejo muere el cisne”

Tanto en esta novela como en la que publicó, ya en suelo norteamericano, a finales de los años 30 bajo el título de After many a summer dies the swan (Viejo muere el cisne, 1939), Huxley abandonó su anterior predilección por la sátira ética y estética para centrarse en una desesperada búsqueda de los valores positivos que podrían salvar al ser humano de la alienación a la que le estaba conduciendo el desarrollo tecnológico, búsqueda que a su vez le llevó a enfrascarse en el estudio de las filosofías orientales.

Surgió, así, al término de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) su obra titulada “The Perennial Philosophy” (La filosofía perenne, 1945), un estudio de la literatura mística al que siguieron otros ensayos científicos (o pseudocientíficos), sociales, filosóficos o parapsicológicos como “The Devils of Loudun” (Los demonios de Loudun, 1952), “The Doors of Perception” (Las puertas de la percepción, 1954) y “Heaven and Hell” (Infierno y paraíso, 1956), en los que relataba algunas de sus experiencias de conocimiento surgidas del consumo de sustancias alucinógenas como la mescalina y el LSD –ácido lisérgico, muy de moda en esos años en el ámbito artístico-, consideradas por el escritor británico como el instrumento más poderoso para alcanzar, por el camino más corto, la verdad absoluta.

Maria, Aldous y las drogas

Aldous Huxley conoció a la ‘incomparable’ (según su expresión) Maria Nys en la década de 1910 en Garsington Manor. El le propuso matrimonio en 1916. Ella era una refugiada belga en tiempos de guerra que había sido invitada a quedarse en la mansión de Garsington por Lady Ottoline Morrell. Cuando llegó era poco más que una niña pero se transformó en una atractiva mujer. Se sintió abrumada por Lady Morrell, cuyo amor por el poder dominó su relación con María.

Incluso después de conocer a Huxley, la pasión de María por Ottoline continuó en 1915 y 1916. Finalmente se enamoró de Aldous e intercambiaron cartas ya que desde diciembre de 1916 hasta abril de 1919 estuvieron separados. Aunque ambos tuvieron nuevas experiencias y nuevos amigos, su amor sobrevivió a la separación.

Maria Louise Nys en 1937 en Hollywood

Se casaron en 1919 y un año después tuvieron un hijo al que llamaron Matthew. El matrimonio fue intensamente feliz, aunque Maria habría sido una bisexual activa. Huxley probablemente se adaptó rápidamente a su versión especial de matrimonio abierto. Maria Nys tuvo un papel muy importante en la vida del escritor; lo cuidó y se dedicó a él. Le leía y lo conducía por Europa en el Citroen de Huxley.

Las ediciones en castellano y francés del gran libro de Huxley

El clásico “Las puertas de la percepción”, de Aldous Huxley, es uno de los textos más famosos de la historia de los psicodélicos. En este libro, el autor describe la primera vez que tomó mescalina con el doctor Humphry Osmond, en mayo de 1953, y destaca el importante componente místico de su experiencia.

También incursionó en el universo del LSD (ácido Lisérgico), sustancia que formaba parte de los movimientos rebeldes juveniles de finales de la década del ’50 y casi toda la de los ‘60.

Muchas personas consideran este libro como un pilar fundamental para el posterior desarrollo de los intereses científicos y contraculturales por los psicodélicos. Lo que mucha gente no sabe es que en esa experiencia también estuvo presente Maria Nys.

El arte psicodélico de los ‘60 también se ocupó de Huxley

Maria no era sólo la esposa de Aldous. Fue una pionera psicodélica por derecho propio. Participó directamente en una de las experiencias con drogas más famosas en la historia, fue fundamental para el desarrollo profesional de su esposo y su pensamiento sobre los psicodélicos, en última instancia, influyó en las dimensión artística e intelectual de la cultura psicodélica en los Estados Unidos de la posguerra (después de 1945).

En sus 35 años de matrimonio, gran parte del éxito profesional de Huxley se debió a ella: manejaba casi toda su correspondencia, se desempeñaba como mecanógrafa y secretaria, organizaba fiestas que les permitían establecer contactos con pensadores, artistas, escritores y científicos prominentes, se ocupaba de su salud (a menudo enfermo, y que incluía administrar su dieta y los medicamentos) y lo llevaba a sus citas. Gran parte de este trabajo habría sido más difícil para el autor, o incluso imposible, debido a sus problemas de visión.

Maria Louise Nys murió de cáncer el 12 de febrero de 1955, ocho años antes que su esposo.

El final

En 1956 apareció la última obra de Huxley. Había enviudado el año anterior y publicó un nuevo texto titulado “Brave new world revisited” (Nueva visita a un mundo feliz, 1956).

En este libro, desde un análisis de la realidad de ese momento -que le parecía más negativa que la peor de sus previsiones proféticas-, reconocía que había pecado de optimista en su anterior obra visionaria y proponía como única vía de salvación el «conocimiento unitario del Tao» (de este concepto absoluto deriva la palabra taoísmo, una religión y creencia de la antigüedad, surgida en China, en la que también confluyen ideas de Buda y Confucio).

John F.Kennedy, C.S.Lewis y Aldous Huxley, una trágica coincidencia

Víctima de un cáncer de garganta, Aldous Leonard Huxley –en una trágica coincidencia- falleció a los 69 años en Hollywood el 22 de noviembre de 1963, el mismo día en que Lee Harvey Oswald asesinaba a John Fitzgerald Kennedy en las calles de Dallas, y que también fallecía otro gran escritor británico, Clive Staples Lewis, autor de “Las crónicas de Narnia”.

Murió tras pedir que le administrasen una doble dosis de LSD como terapia paliativa en su agonía. Había dicho que “la investigación de las enfermedades ha avanzado tanto que cada vez es más difícil encontrar a alguien completamente sano”. También pidió que le leyeran párrafos de “El libro tibetano de los muertos” en esa despedida, para iniciar así su camino hacia el infinito…

Fuentes: lecturalia.com; la-simiente-negra.es; rtve.es; libroskalish.wordpress.com; infobae.com; elescobillon.com; grupotortuga.com; elcomercio.es; biografias.es

spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

Seguí viendo