Buen día, mi bella poeta.
Mi niña, hija del alba y la Luna
fresca de rocío y flores,
tan certera en la palabra
como en los hechos cotidianos.
Ajena a todo ser humano
que camina en estas tierras;
única y bella
como parición de Galeano
en pétalos de estrellas.
Siempre iluminada de Sol
cual girasol emancipado
de invasores y tiranos.
Cual luciérnaga que conduce
y guía en estas noches inciertas.
Mi niña bella
venida de cielos
de entre mariposas y poetas.
Mi niña bella,
te quiero por siempre
y para siempre te quiero.
Por: Guillermo Saavedra




















